BENEFICIOS DE CONTAR CON UN TRATADO

DE LIBRE COMERCIO ENTRE PANAMÁ Y CHILE

 

 

I. Situación Económica 

 

La República de Panamá es un país con una población muy cercana a los tres millones de habitantes. A mediados de la década de los 90 la Republica de Panamá experimentó un crecimiento del PIB de 1.9% en 1995 a 4.4% en 1998, para los períodos entre (1999 a 2002) el crecimiento del PIB decreció hasta llegar a niveles de 0.3% en el 2001, pero con una revitalización de la política comercial su tendencia ha crecido hasta llegar a colocarse para 2004 en 6.1%, donde se alcanzó la cifra de US$ 13,7 millones y US$ 4,084 per cápita.  La composición del PIB refleja la importancia de las actividades de servicios que representan cerca de un 80% del total del producto.

 

En contraste, Chile, país que cuenta con una población de 16 millones de habitantes; a partir de la década de los noventa, cuenta con una economía cuyo desenvolvimiento se clasifica entre los mejores del mundo.  Según cifras preliminares del Banco Central de Chile, el Producto Interno Bruto en el año 2004 alcanzó US$ 71.2 millones[1]. Esta cifra representa un crecimiento de un 6.1% respecto al año anterior. El crecimiento del Producto Interno Bruto se benefició principalmente de los altos precios del cobre, utilidades originadas de sus exportaciones (particularmente de la silvicultura, pesca y la explotación minera) y una elevada inversión extranjera directa.

 

Según la Encuestas de Hogares de Agosto de 2004, la tasa de desocupación de Panamá ascendió a 11.8%, o sea,  159.7 mil desempleados.  El nivel de desempleo para Chile ha logrado reducirlo a un nivel de 8.8% (2004-Banco Central de Chile) luego de haber alcanzado niveles de hasta 15% en décadas anteriores.

 

De acuerdo a las Encuestas de Hogares, la población empleada en Panamá se divide en 19.1% para el sector primario, en un 17.2% para el sector secundario, y un 63.2% en el sector terciario. La población empleada chilena se distribuye un 13.6% en el sector agrícola, un 23.4% en el sector industrial y el 63% restante en el sector servicios; según el CIA World Factbook.

 

II. Justificación De Los Textos Base Utilizados En La Negociación:

 

En el reinicio de la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Panamá, se tomará como base el texto del Tratado de Libre Comercio suscrito entre Chile y Estados Unidos, por las siguiente consideraciones:

 

·        El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mejor conocido por sus siglas en inglés NAFTA) marcó la pauta y fue utilizado como texto modelo y base para las negociaciones de muchos de los acuerdos de libre comercio que surgieron entre países del continente, incluyendo las negociaciones iniciales sostenidas entre Chile y Panamá en la década de los ’90.

 

·        El TLC básicamente era de corte Nafta, por lo que parte de lo allí acordado hoy día resulta obsoleto y no ajustado a la realidad comercial actual sobretodo la de ambos países.

 

·        La experiencia generada por la aplicación del NAFTA ha puesto de manifiesto la necesidad del replanteamiento de algunos de los temas abarcados, generándose así un nuevo enfoque para adecuarlo a la realidad de los países y a la evolución de las normas de comercio internacional, tal es así que los acuerdos recientemente suscritos por los Estados Unidos de América, son prueba fehaciente de ello, y ha sido necesario modernizar las disciplinas abarcadas así como el tratamiento de las mismas. No obstante, a pesar de los cambios o modificaciones, los principios y objetivos en todas y cada una de las materias contempladas en los Tratados siguen siendo los mismos.

 

·        Dado que Chile firmó recientemente un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Panamá se encuentra negociado un Tratado similar, se consideró que el texto del Tratado Chile-USA, era una buena base común de inicio de las discusiones por el nivel de acuerdo, en principio, que puede existir entre ambos países en función de dicho texto, sin que ello impida la revisión de lo que se había acordado antes de 1999, así como la posibilidad por parte de ambos países de eliminar o adicionar texto en función de sus intereses.

 

 

III. Beneficios De Negociar Un Tratado De Libre Comercio Con Chile:

 

Uno de los principales beneficios que se lograrían al firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile es que nuestro país se integraría comercialmente a una de las economías más pujantes de América del Sur ya que este sería el primer TLC que se concretaría con un país suramericano.  

 

En muchas áreas, Chile cuenta con procedimientos y prácticas más avanzadas o cuyos estándares son más altos que los panameños.  El TLC se convierte en el instrumento para potenciar la cooperación que podría darse entre ambos países en muchas de estas áreas y así Panamá elevaría sus estándares y contaría con prácticas novedosas y eficientes.

 

Otros beneficios que se considera podrían lograrse al contar con un TLC con Chile son los siguientes:

 

 

 

 

 

 

 

 

      Por otra parte, Chile ya es uno de los principales destinos de las re-exportaciones que se originan en la Zona Libre de Colón con US$ 60.2 millones solo en el 1er semestre del 2004.  Esta situación podría complementarse con el establecimiento de nuevas empresas chilenas en la Zona Libre de Colón para comercializar sus productos.  De esta forma podrían aprovechar la visita de empresarios provenientes de diferentes partes del mundo para ofrecerles sus productos, oportunidad esta, que no tendrían si el empresario no visita Chile.

 

7.   Establecimiento de un Centro de Acopio y Redistribución. Al estrecharse los lazos comerciales entre ambos países, Panamá se puede convertir en el centro de acopio y predistribución de las mercaderías chilenas con destino a mercados internacionales, tomando en cuenta la privilegiada posición geográfica de Panamá.

 

 

Uno de los elementos que le han sugerido a Chile que debe reforzar con miras a contar con mejores fundaciones para una economía más estable es el sector servicios.  Le han sugerido que fortaleza sus lazos con los mercados financieros internacionales y que persevere en el desarrollo de los mercados financieros y de capital chilenos.  Esta sería una ventana que nuestro altamente desarrollado y competitivo sector de servicios podría aprovechar.

 

Chile mantiene ciertas aprehensiones para negociar un capítulo de Servicios Financieros, los cuales percibimos que más por ser el caso específico de Panamá, es una situación de política del país en cuanto al alcance de sus acuerdos comerciales. De hecho, no tienen este precedente con ningún otro país de América Latina. En efecto, con el único país que tienen un capítulo amplio de servicios financieros es con Estados Unidos.  Con Singapur no llegaron a un acuerdo sobre ciertas disciplinas y por consiguiente no se negoció y con la Unión Europea se encuentra en un contexto de cooperación.  Por otro lado, este capítulo se encuentra en todos los TLC’s negociados por Panamá y es parte de los textos que impulsamos en foros multilaterales como el ALCA y la OMC.

 

 

 

Al firmarse el TLC, Panamá contaría con otro mercado preferencial que puede ofrecer a los empresarios que inviertan en Panamá.  Este sería un factor que incrementaría el atractivo de Panamá para el establecimiento de nuevas inversiones.

 

Mediante la incorporación de un capítulo de inversiones en el Tratado de Libre Comercio con Chile se establece un marco jurídico que garantiza a los inversionistas un clima de seguridad, estabilidad y transparencia para sus inversiones, a través de disposiciones tales como, trato nacional, nación más favorecida, tratamiento en caso de contienda, expropiación e indemnización, y solución de controversias para solucionar por la vía arbitral los conflictos que puedan surgir como consecuencia de la aplicación de las disposiciones de este capítulo.

 

Esto, crea las condiciones adecuadas para atraer la inversión chilena en nuestro país, y a la vez, fomenta la posibilidad de establecer inversiones panameñas en Chile, cuya economía ha logrado gran relevancia en el mercado mundial durante los últimos años según los indicadores previamente considerados.    

 

De acuerdo a los datos aportados por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), las inversiones de empresas chilenas en el exterior cerraron el año 2004 con 1.561 millones de dólares, la cifra más alta desde 1998, revirtiendo la tendencia a la baja que se venía observando desde hace ocho años.

 

Según esa misma fuente el sector que comprometió las mayores inversiones fue el comercio, el que registró 535 millones de dólares en el año 2004.

 

Nuestro país puede cuenta con las condiciones apropiadas para convertirse en país receptor de la inversión extranjera de Chile, por nuestra amplia trayectoria de economía basada en el comercio. 

 

 

 



[1] Al tipo de cambio del 6 de julio de 2005: US$ 1.00 = 582.10 Pesos Chilenos.  Banco Central de Chile