Efecto Dominó de la Crisis en EU: |
Incidencias en la industria del seguro en Panamá y el área Por:
María Eugenia Talavera
Pablo
De La Hoya es reconocido en la industria del seguro como un destacado
profesional cuyas opiniones siempre revelan una fibra que es importante conocer.
En
esta entrevista, El Vicepresidente de Ramos Generales de ASSA, Compañía de
Seguros, nos da su visión de los acontecimientos
del 11 de setiembre y reflexiona
sobre sus repercusiones a nivel
nacional e internacional.
Vamos
por partes. ¿Cuáles son las consecuencias primarias?
No
voy a referirme a las dramáticas consecuencias
humanas de todo esto porque creo
que no podría explicarme lo suficiente y habrá gente más calificada que lo
hará muy bien; pero en términos de la industria del seguro a nivel mundial
creo que el impacto ha sido rotundo, doloroso y con efectos imborrables.
El
evento ha desencadenado realmente un efecto dominó. Por una parte están los reclamos en Ramos Generales que
incluyen los edificios, los contenidos de éstos, los aviones y todo lo que
representa responsabilidad civil, donde la
pérdida ha sido por demás cuantiosa.
Por
otra parte, probablemente también
hayan demandas contra los aeropuertos, porque pueden llegar a alegar que
los aeropuertos no tenían el sistema de seguridad suficiente y que eso ocasione
otro tipo de reclamos. También
encontramos, dentro de Propiedades, lo
que se denomina dentro interrupción de negocios;
cuando las empresas afectadas se ven en la necesidad de montar operaciones
adicionales para seguir operando. Se estima -los datos finales los veremos dos o
tres años más adelante- que los edificios
estaban asegurados en 3,800 millones de dólares mas o menos. Se
estima también hasta ahora que por interrupción de negocios se pagarán
más de 8 mil millones de dólares y eso no considera la pérdida en sí de los
propios edificios que es millonaria. Se estiman en más de
30 mil millones de dólares en
pérdidas.
La
parte de Riesgos Profesionales, que son los accidentes laborales, es un tema que
siempre se maneja privadamente en EU, por tanto no se conocen cifras sobre el
particular.
Luego
están las Pólizas de Vida, cuya característica es que son muy privadas y muy
personales y así mismo las aseguradoras son muy reservadas en divulgar
información de este tipo. Si hay algún indicativo particular podemos decir que
es presumible que el tipo de personas que trabajaban en las torres eran
profesionales en su gran mayoría y con cierto valor patrimonial
- aunque suene mal decirlo- de manera que podemos asumir que tenían pólizas
de vida altas.
¿Qué
sucede con la otra parte afectada: aerolíneas, aeropuertos, industrias aledañas?
Sumado
a estos aspectos relacionados al tema de los seguros, estas otras
consecuencias de tipo económico que a su vez crean nuevas dependencias
con el tema del seguro.
Las
aerolíneas han sufrido un golpe devastador. La gente tiene miedo a volar, los
aeropuertos estuvieron cerrados, vacíos. Se está hablando que sea el gobierno
Federal el que regule la seguridad de los aeropuertos y eso implica costos muy
altos y se está hablando de
ciertos subsidios económicos que
van a dar el gobierno por ejemplo a
aerolíneas.
Aun
cuando habían aerolíneas que les iba muy bien, antes del 11 de setiembre, habían
otras que estaban previendo pérdidas multimillonarias para final de año sin
este evento. La pregunta es si el gobierno americano debería ayudarlos.
¿Qué cree que sucede con las aerolíneas que no se han visto comprometidas con el atentado pero que también están teniendo pérdidas a consecuencias del mismo? Sí,
compañías como Continental, que empezó el año con acciones de 40 dólares y
llegaron a bajar hasta 12 en cuestión de dos semanas, van a tener que aplicar a
la colaboración del gobierno.
El
mercado de aviación es bien pequeño; hay
muy pocos valores en el mercado de seguros y reaseguros de aviación, hay poca
gente que tiene la gran capacidad para asumir estos
riesgos.
¿Qué sucede a partir de ahora con el tema de la cobertura por guerra o de terrorismo? Ya hubo un comunicado de exclusión general de guerra, están excluyendo el riesgo de guerra en todas las pólizas de seguros de aviación, significa que a partir de la fecha del anuncio ningún avión tiene cobertura de guerra, se les quito a todo el mundo y en todo el mundo. Obviamente,
se les ofrece comprarlo nuevamente pero a un precio mucho mas alto. el gobierno
americano como parte del paquete de ayuda está asumiendo el riesgo de guerra
por los próximos seis meses a costo del gobierno, pero es un seguro que
finalmente tendrán que comprar.
Lo
que sucede con esto es que las compañías pequeñas que quieran competir con
las grandes tendrán que asumir los costos de este seguro a corto plazo. Están
en desventaja, como siempre y se les suma una desventaja más. Eso
afecta localmente y afecta a América Latina.
Otro tema es el de las Reaseguradoras. ¿Cómo perciben que se va a dar la nueva relación con las reaseguradoras? Todos
nosotros dependemos de las reaseguradoras. Hay una Regla de Oro en los negocios,
una referencia que dice que en ningún riesgo tú debes poner en juego más que
el 3% de tu patrimonio, quiere decir que en cifras altas hay que reasegurarse.
Todas
las reaseguradoras han sufrido un golpe fuerte, pero las más grandes como la
Munchener o la Suiza están en capacidad de asumir esos altos costos.
Hay
estimados que después de las pérdidas de estas compañías, la Munchener y la
Suiza van a tener un exceso de 3 mil millones de dólares para éllos y van a
seguir igual de fuertes. Hay compañías que tienen sus ratings bajo revisión,
porque estan siendo muy afectados, hay compañías que tienen 4 y 6% de su
patrimonio en juego y hay otras que van a desaparecer. Esto nos afecta a todos
porque estas empresas tienen que recuperarse en todos los frentes. el mercado de
propiedades es cíclico, nosotros ya veníamos divisando que los precios de
propiedades, de incendios, iban subiendo. esto acelera la subida y la gente
tiene que irse preparando para estos aumentos en sus pólizas. Cada compañía
tiene que ver cómo está su contrato con la reaseguradora, cómo está su
capacidad de negociación con las
reaseguradoras, su capacidad de bajar costos dentro de su empresa y de
establecer sus gastos de adquisición para entonces poder hacer su mejor oferta
al mercado, algunas van a estar en mejor posición que otras.
¿Cuál
será la nueva posición sobre las coberturas a terrorismo o a actos violentos?
En Londres hay un comité que se reúne regularmente para sentar pautas con respecto a los negocios de carga, ellos están haciendo recomendaciones al mercado y éstas son que el riesgo de guerra se cobre y se cobre a una tasa más alta de lo que se estaba cobrando antes. Los
riesgos de propiedades tienen el riesgo de terrorismo, por ejemplo las pólizas
de Panamá en la primera sección bajo riesgos no cubiertos, en el rubro que
exclusión B se excluyen guerras, motines, eventos, actos diseñados para
influenciar por medio de la violencia o terrorismo. Pero después de la sección
dos se puede encontrar que al comprar las coberturas por desorden público o
daños por maldad se modifica la exclusión entonces la palabra terrorismo desaparece de la exclusión
y al desaparecer de la exclusión, está cubierta. Guerra sigue sin estar
cubierta. Las reaseguradoras van a exigir la exclusión del terrorismo. En
Colombia, por ejemplo, hay una cobertura que se llama AMIT (Actos Mal
Intencionados de Terceros) que es una cobertura aparte.
¿En
cuánto tiempo cree que se puede estabilizar esta situación?
Van a tomar varios meses antes que las aguas vuelvan a su nivel. Sin embargo, todo es asegurable con el precio correcto. El seguro está allí para cubrir eventos fortuítos, no certezas y creo que como tal la industria a nivel mundial es fuerte, hay jugadores muy preparados y otros que no deberían jugar. Estos
hechos, para bien o para mal, limpian la industria; es un tanto darwinista, pero
son cosas necesarias para proteger el mercado y sobre todo a los usuarios.
Tomado del la revista Ave Fénix
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